Published On: Sab, Ago 5th, 2017

La amarga historia de Serafim Todorov, el último hombre que venció a Floyd Mayweather

El bulgaro Serafim Todorov es una cara prácticamente desconocida para el mundo del boxeo. Sin embargo, quedó en los libros de la historia del deporte por ser el último boxeador que le ganó a Floyd Mayweather.

El curioso episodio sucedió el 2 de agosto de 1996. Fue en los Juegos Olímpicos de Atlanta cuando el ex boxeador venció en semifinales al estadounidense. Un triunfo que le trajo más penas que glorias.

Floyd Mayweather representó a Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de 1996

Floyd Mayweather representó a Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de 1996

“He sufrido depresión incontables veces en mi vida e incluso ahora estoy deprimido. Llevo una vida común con mi familia”, detalló el ex boxeador de 48 años. Hoy está desempleado y recibe una pensión mensual de 435 dólares.

Pero, ¿Cómo pasó de disputar una final olímpica venciendo a Floyd Mayweather a vivir precariamente?

El estadounidense perdió en semifinales ante Todorov (su última derrota)

El estadounidense perdió en semifinales ante Todorov (su última derrota)

Todo ocurrió hace 21 años atrás, aquel 2 de agosto de 1996 en los Juegos Olímpicos de Atlanta. El oriundo de Peshtera se iba a enfrentar a un joven Floyd Mayweather de 19 años por las semifinales de la categoría Pluma (57 kilos).

 ‘Money’ cerró su etapa amateur con 90 peleas, 84 triunfos y 6 derrotas

Ambos llegaron al ring después de enfrentarse a diversos adversarios para disputar una polémica pelea, que hasta el mismo protagonista reconoció haber sido beneficiado: “Es posible, absolutamente” . El europeo obtuvo la victoria por un ajustado 10-9 y le quitó la posibilidad al americano de hacerse con el oro en su país.

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“Yo era muy inteligente. Yo era un luchador muy hermoso y atractivo para ver. Debes ser un artista en el ring. Yo era un artista”, detalló en una entrevista a “New York Times” en 2015.

Sin embargo, la historia no acabaría como Todorov lo había planificado, ya que en la final cayó ante el tailandés Somluk Kamsing, quedándose con la medalla de plata.

Después de aquel anecdótico combate, tanto él como el estadounidense fueron abordados por unos promotores, mientras esperaban su turno para el control antidoping. Primero le ofrecieron un contrato a Todorov para boxear profesionalmente difícil de rechazar, una casa y un auto estaban incluidos en aquella oferta.

Pero era tal la obsesión del búlgaro por conseguir la presea dorada en esos Juegos Olímpicos que declinó la propuesta sin siquiera pensarlo: “Dije que no. Lo dije rápido, así. No.”, recordó. Aquellos empresarios giraron rápidamente y posaron sus ojos sobre el muchacho. El pequeño Mayweather aceptó inmediatamente

 Somluck Kamsing se quedó con el Oro, Todorov con la Plata y Mayweather y Pablo Chacón con el bronce

Desde ese momento su vida comenzó a desmoronarse. Tras caer con el asiático en la final, pasó un par de días en Atlanta emborrachándose de bar en bar, recordando aquella propuesta de ser profesional. Con 27 años, no quería saber nada más con el boxeo. “No dejé de beber todo el tiempo. Sólo quería embriagarme hasta la muerte”.

Al no conseguir el premio máximo, la Federación de Boxeo de Bulgaria dejó de darle apoyo económico. Posteriormente, y tras una oferta de 1 millón de dólares para que compitiera con Turquía en los mundiales de 1997, se nacionalizó turco y se mudó, pero un desacuerdo entre ambas federaciones acabó con las ilusiones del boxeador.

Serafim Todorov vive hoy en un pequeño departamento de Pazardzhik, a más de 100 kilómetros de la capital de Bulgaria junto a su esposa, su hijo, su nuera y su nieto. Tuvo dos trabajos, uno como repositor de supermercado y otro como empleado en una fabrica de salchichas.

Ahora está desempleado. Llegó a recibir ofertas laborales vinculadas con el narcotráfico, que descartó, y subsiste gracias una pensión de 435 dólares mensuales.

Caminos opuestos transitaron con aquel joven que terminó aceptando el contrato, de quien se espera que, por sólo subir a un ring con Conor McGregor, embolse poco más de 300 millones de dólares.