Published On: Sab, Nov 11th, 2017

Por tres meses el anciano de 75 años repara su techo – lo que hace el vecino lo deja en shock

Poner un techo puede ser muy pesado y difícil, incluso es pesado si varias personas se ayudan para hacerlo, pero si tienes 75 años y además tienes que hacer todo el trabajo solo se vuelve mucho más pesado.

Así fue el caso de Richard Dubiel, de 75 años, que estaba luchando solo para arreglar el techo, pero un día su vecino decidió hacer algo por él.

Y la ayuda llegó de una forma “bastante inesperada”.

Lento y constante, todos los días por tres meses, el ingeniero de pruebas de sistemas retirado, Richard, se subía a las escaleras para poner un techo nuevo en su casa. A él le gustaba hacer las cosas a su manera y a su ritmo, no importa cuanto tiempo se tardaba. Y no le gustaba pedir ayuda.

El vecino de Richard, David Perez, veía como su vecino luchaba y luchaba para arreglar su techo. Estaba sorprendido de ver al hombre de 75 años hacer todo ese trabajo solo, así que decidió hacer algo para ayudarlo.

David le tomó una foto a Richard mientras este trabajaba en su techo y la subió a Facebook para ver si sus amigos conocían a algún carpintero o techador que podría ayudarle un poco.

La respuesta que tuvo fue increíble. Muchas personas compartieron la foto, y ese mismo sábado, varios camiones techadores, carpinteros, vecinos y desconocidos junto a David, habían llegado a la casa de Richard, para empezar a trabajar.

Richard estaba nervioso al ver lo que estaba sucediendo, y cuando preguntó cuánto le costaría el trabajo, ellos les respondieron que todo era gratis!

Ahora las manos callosas y el cuerpo de Dubiel podrían tomar un descanso, y su trabajo solo sería supervisar!

Muchas veces, las personas que contratas pueden hacerlo lo más rápido y fácilmente que puedan sin preocuparse por la calidad que se le da, y por eso quería hacer el trabajo él mismo.

La misma tarde el techo estaba listo y Richard estaba abrumado por la amabilidad de la gente y la de David en especial.

Entonces, antes de que se clavara la última teja, los voluntarios decidieron que Richard la colocarla él mismo, y así hacerlo sentir como si él lo hubiese hecho todo, para que se sintiera bien.

Richard quedó estupefacto por este acto de bondad, y este hombre que se había cansado bastante, en sus años dorados dice que estos extraños han reparado su fe en la humanidad.

No siempre es fácil pedir ayuda, pero gracias al vecino de Richard y toda la gente que ayudó, el techo se pudo finalizar más rápido y Richard no tuvo que hacer todo ese trabajo solo.

Por favor comparte con tus amigos esta linda historia de bondad! La humanidad necesita muchos David Perez, que desinteresadamente ayudan a los demás.