Miami – La orca conocida como Lolita, que pasó casi medio siglo en cautiverio, ha fallecido en el Miami Seaquarium, marcando el fin de una era y resaltando el debate sobre el trato a los animales en cautiverio.

Una vida en cautiverio

Lolita, o «Toki» como también era llamada, basada en el nombre nativo americano Tokitae, ha sido una figura controversial en el mundo de la conservación marina. Fue capturada en 1970, siendo separada de su madre en Puget Sound, y vendida al Miami Seaquarium. Durante casi 50 años, vivió en un tanque de 35 pies de ancho, siendo el centro de atención de miles de visitantes diarios.

La tragedia de su captura

Según Save Lolita, el 8 de agosto de 1970, un grupo encabezado por Ted Griffiths y Don Goldsberry acorraló a una manada de orcas en Puget Sound. Utilizando tácticas extremas como lanchas rápidas, explosivos y un avión, separaron a las jóvenes orcas de sus madres. Cuatro crías y una orca adulta murieron en este proceso. Los individuos encargados intentaron ocultar este hecho llenando los cuerpos de los animales con rocas y hundiéndolos.

Repercusiones y legado


La captura de orcas durante esta época tuvo un impacto profundo en la población de orcas, eliminando casi toda una generación. Como resultado, la orca residente del sur de Puget Sound ahora está clasificada como una especie en peligro de extinción.

El último adiós

En un comunicado, el Miami Seaquarium declaró que, a pesar de los mejores esfuerzos de su equipo médico, Lolita falleció debido a lo que parece ser una afección renal. Este fallecimiento se produce en un momento en que estaba en proceso una iniciativa para liberarla, después de una larga lucha de quienes querían verla en su entorno natural. La alcaldesa del condado Miami-Dade, Daniella Levine Cava, expresó su pesar, diciendo: «hoy le damos nuestro último adiós a nuestra querida Toki».

Conclusión

La muerte de Lolita arroja luz sobre las consecuencias de mantener animales salvajes en cautiverio y resalta la necesidad de reconsiderar prácticas que pueden ser perjudiciales para la vida silvestre. Su historia sirve como un recordatorio de los costos asociados con la captura y el entretenimiento basado en animales salvajes, y plantea preguntas sobre cómo la sociedad valora y trata a los seres vivos no humanos.