Desde su aparición en las Grandes Ligas en 2010, Aroldis Chapman, apodado «El Misil Cubano», se ha destacado no solo por su imponente presencia en el montículo, sino por la velocidad sobrehumana con la que lanza su recta, dejando a propios y extraños con la boca abierta.

Rey de la Velocidad

Es difícil hablar de velocidad en el béisbol sin mencionar a Chapman. Su impresionante recta ha sido el terror de los bateadores, y la admiración de los fanáticos del béisbol. El 24 de septiembre de 2010, Chapman dejó una marca que aún resuena en la memoria de muchos: lanzó una bola a una velocidad que alcanzó las 105.1 mph, estableciendo un récord que, hasta la fecha, pocos han desafiado.

Resiliencia ante la adversidad

A pesar de una ligera disminución en la velocidad promedio de su lanzamiento en temporadas recientes, debido principalmente a una lesión, Chapman ha demostrado su capacidad de resiliencia y adaptación. En sus más recientes apariciones, ha oscilado sin esfuerzo entre velocidades de 98 y 100 mph, demostrando que sigue siendo una fuerza a tener en cuenta en el montículo.

El legado de una recta poderosa

A lo largo de los años, Chapman ha mantenido su recta como una de las más temidas en el mundo del béisbol. Su poderoso lanzamiento ha sido una constante en un deporte que ha evolucionado hacia una era dominada por la velocidad. La estadística habla por sí sola: desde 2008, ha lanzado más de 3,500 envíos que superan las 100 mph. Esta cifra no solo destaca su consistencia, sino que también lo posiciona como líder indiscutible en esta categoría.

Conclusión

Aroldis Chapman no es solo un lanzador talentoso; es una leyenda viviente del béisbol. Con cada lanzamiento, «El Misil Cubano» reafirma su legado y continúa inscribiendo su nombre en la historia de las Grandes Ligas. Su pasión, determinación y habilidad innegable aseguran que su impacto en el deporte perdurará por generaciones.